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sábado, 19 de julio de 2025

LA HISTORIA OLVIDADA DE LOS TURCÓPOLOS

La historia olvidada de los Turcópolos: Colaboración Musulmana en la Orden del Temple. 

Durante las Cruzadas, en medio del complejo entorno multicultural de Tierra Santa, surgieron relaciones inesperadas que trascendieron las divisiones religiosas tradicionales, entre ellas la presencia de musulmanes que colaboraron con la Orden del Temple, institución militar y religiosa fundada en 1119 con el objetivo de proteger a los peregrinos cristianos en Oriente. Aunque oficialmente la orden estaba compuesta por caballeros cristianos católicos, su labor en tierras cruzadas implicó una constante interacción con poblaciones musulmanas, lo que llevó a la formación de alianzas pragmáticas y a la integración de sujetos de origen islámico en roles auxiliares dentro de la estructura templaria. Esta cooperación no era exclusiva de los templarios, sino parte de una práctica generalizada en los estados cruzados, donde la necesidad de conocimiento local, recursos bélicos y la inestabilidad política exigían el establecimiento de alianzas estratégicas, más allá de las diferencias ideológicas. Entre ellos destacaron los llamados Turcópolos, término derivado del griego τουρκόπουλος (tourkópoulos), que significa literalmente 'hijo de turco'. Se empleaba para referirse a soldados de caballería ligera, generalmente procedentes de comunidades sirias, descendientes de turcos selyúcidas y otros guerreros de origen mixto que, bajo el dominio cruzado, adoptaban costumbres occidentales para integrarse mejor en el nuevo orden político. Muchos de ellos procedían de regiones fronterizas o de territorios bajo dominio cristiano. Otros se sumaban a la milicia como un acto de rechazo al fanatismo y al fundamentalismo, tanto político como religioso, dentro del Islam; siendo considerados valiosos por su familiaridad con el idioma árabe, las rutas comerciales, la geografía del terreno y las dinámicas internas del mundo islámico.

Si bien no podían convertirse en miembros plenos de la orden debido a su fe original, debían aceptar ciertos rituales simbólicos como el bautismo. En sus orígenes, entre los años 1120 y 1130, eran tropas auxiliares reclutadas o contratadas por los templarios, bajo el mando de un oficial de la orden conocido como el Turcoplier (es decir, un caballero templario encargado de dirigir estas fuerzas). Su función principal consistía en apoyar en combate mediante tácticas de guerrilla y ataques rápidos, complementando así a la caballería pesada. La gran mayoría contaba, además, con entrenamiento especializado como exploradores, guías y agentes de inteligencia. Su utilidad fue tal que, en ciertos casos, se les permitió vestir un manto negro con la cruz paté en rojo, una variante modificada del hábito templario, principalmente usado por los novicios, denotando su lealtad práctica a los intereses de los estados latinos y su rol especial dentro del ejército cruzado. Este manto, aunque no otorgaba el estatus completo de caballero, representaba una distinción importante que los diferenciaba del resto de los súbditos locales y reforzaba su posición dentro de la jerarquía militar y social de los cruzados.

Esta integración no fue únicamente funcional, sino también cultural. La tregua firmada entre Balduino IV y Saladino alrededor de 1180, tras años de enfrentamientos como la batalla de Montgisard en 1177, facilitó un ambiente de coexistencia relativa. En este contexto, se respetó el derecho de los Turcópolos a practicar su religión en privado, siempre que exteriormente mostraran fidelidad al reino latino sin grandes represalias, reflejando un nivel de tolerancia inusual para la época. En estos períodos, los Turcópolos no solo sirvieron como intermediarios culturales, sino también como puentes sociales entre ambas civilizaciones. Algunos llegaron a desempeñar cargos administrativos menores, otros trabajaron como mercaderes en los mercados de Acre y Jaffa, y muchos actuaron como consejeros e intérpretes en tratados diplomáticos entre cristianos y musulmanes.

En ese contexto marcado por conflictos religiosos y guerras santas, la historia de los Turcópolos y su vinculación con los templarios revela cómo el pragmatismo militar y diplomático abrió brechas para la convivencia: el manto templario no solo cubrió hombros cristianos, sino también aquellos que habían profesado otra fe, en un esfuerzo conjunto por sobrevivir y actuar en un mundo tan dividido como cambiante. Sin embargo, con la pérdida definitiva de los últimos reinos cruzados, especialmente con la caída de Acre en 1291, la presencia de los Turcópolos decayó rápidamente. La disolución de la Orden del Temple en 1312, impulsada por el rey Felipe IV de Francia y el papa Clemente V, marcó el final formal de cualquier estructura organizada que hubiera permitido la integración de musulmanes en el seno de órdenes militares. Sin el marco protector de los estados latinos ni la necesidad estratégica de aliados locales, los Turcópolos fueron absorbidos por las sociedades musulmanas circundantes, otros probablemente se mezclaron con círculos cristianos o simplemente desaparecieron de la historia registrada. Su legado, aunque poco reconocido, permanece como un testimonio silencioso de cómo, incluso en épocas de guerra santa, el pragmatismo pudo abrir espacios de cooperación, identidad dual y coexistencia en medio del caos bélico.








domingo, 1 de junio de 2025

LOS TEMPLARIOS Y LA SALUD

Los Templarios, una orden militar y religiosa fundada en el siglo XII, no solo eran conocidos por sus habilidades en combate y su devoción religiosa, sino también por su conocimiento en medicina natural y el uso de hierbas medicinales. Durante las Cruzadas, los Templarios establecieron numerosos hospitales y centros de atención médica en Europa y el Medio Oriente, donde aplicaban sus conocimientos en fitoterapia para tratar a los heridos y enfermos.

Los Templarios aprendieron sobre el uso de plantas medicinales a través de sus interacciones con diversas culturas, especialmente en el Medio Oriente, donde la medicina herbal tenía una larga tradición. Incorporaron estos conocimientos en sus prácticas médicas, utilizando hierbas para preparar ungüentos, infusiones y otros remedios naturales.

Entre las plantas que utilizaban se encontraban la lavanda, el romero, la salvia y la menta, conocidas por sus propiedades curativas y beneficios para la salud. Además, los Templarios cultivaban jardines de hierbas en sus monasterios y fortalezas, asegurándose de tener un suministro constante de plantas medicinales.

La relación de los Templarios con la medicina natural y las hierbas medicinales es un ejemplo de cómo las órdenes religiosas y militares de la época medieval no solo se dedicaban a la guerra y la religión, sino también al cuidado de la salud y el bienestar de las personas.






martes, 6 de mayo de 2025

LA BATALLA ETERNA DEL ALMA

¿Qué impulsa a un Templario a luchar eternamente en su alma?

Templarios: La batalla eterna del alma no es solo una frase épica; es una verdad viva que ha forjado a lo largo de los siglos a guerreros de espíritu inquebrantable. Hoy exploraremos cómo los templarios llevaron la lucha interna más allá de las batallas físicas, entrando en el terreno sagrado de la resistencia espiritual.

+ Principios y Valores de los Templarios

Los templarios no solo blandían una espada; portaban también principios inviolables.

Entre sus principales normas destacan:

- No embriagarse de manera ofensiva.

- Rechazar la brutalidad y la cobardía.

- Evitar la ambición por cargos altos, sirviendo donde sean asignados.

- Juzgar a otros solo por su carácter y no por sus posesiones materiales.

La esencia de los templarios radicaba en su verdadera lealtad a los ideales del Temple y a la causa divina que representaban.

La Cruz: Más que un Símbolo, un Estilo de Vida.

La cruz representaba para los templarios no solo su fe, sino también su responsabilidad.

Ellos no luchaban por gloria personal, sino por un compromiso eterno con valores espirituales.


Elementos que representaba la cruz:

- Fe inquebrantable

- Sacrificio absoluto

- Justicia divina

- Protección a los inocentes

- La Obediencia y el Sacrificio Personal


En Templarios: La batalla eterna del alma, la obediencia era vista como una muestra de sabiduría.

Un templario debía someterse a las decisiones de sus superiores, pero solo si estos también se mantenían fieles a los principios del Temple.


+ El Respeto hacia Todas las Criaturas

Los templarios entendían que cazar o destruir por vanidad iba contra el orden divino.

El respeto hacia toda forma de vida era parte de su lucha por la pureza espiritual.


+ El Templario como Ejemplo para el Mundo

El comportamiento del templario debía ser un modelo para quienes los rodeaban.

A través de sus actos, buscaban:

- Inspirar virtud.

- Defender a los débiles.

- Predicar con el ejemplo.

- El Despertar de la Fuerza Espiritual.


Los templarios sabían que la verdadera revolución comenzaba en el alma.

Los cambios más trascendentales en la historia no se lograron conquistando reinos, sino transformando corazones.


+ Verdades Ocultas en la Batalla Interior

No todos comprendían la magnitud de esta lucha.

A menudo, los templarios eran incomprendidos, considerados fanáticos, pero en realidad llevaban adelante una misión mucho más elevada: la liberación del alma frente a las fuerzas oscuras.


+ Bases Fundamentales de la Lucha Espiritual

Dentro de Templarios: La batalla eterna del alma, encontramos tres pilares esenciales:


Pilar                   Descripción

Fuerza interna           La capacidad de resistir la fatalidad.

Acción inmediata No esperar condiciones perfectas para actuar.

Guía de los sabios Aquellos considerados humildes son los verdaderos guías.


+ Modalidades de la Lucha Interna

Cada templario debía adaptarse según su entorno.

La lucha espiritual podía manifestarse en:


- El combate contra el ego.

- La resistencia ante las tentaciones.

- La defensa de los ideales a pesar de la crítica.

- Leyes Esenciales de la Lucha Espiritual.


Estas leyes no podían ignorarse si se quería una victoria auténtica:

- Autoconocimiento.

- Humildad activa.

- Fe sin fanatismo.

- Acción constante.

- Teorizar para Evolucionar.

Analizar las experiencias vividas y estructurarlas en enseñanzas era parte del legado templario.

La reflexión permitía a los nuevos miembros no caer en los mismos errores y fortalecer el camino espiritual.

+ La Importancia del Testimonio de los Hechos

No bastaba con palabras o ideales.

El testimonio real, los hechos visibles en el comportamiento diario, era la prueba tangible de la batalla eterna del alma.


+ Conclusión

La historia de los templarios es una de valentía y sacrificio, pero sobre todo de espiritualidad y lucha interna.

Templarios: La batalla eterna del alma nos enseña que la verdadera guerra no se libra en campos de batalla, sino en lo más profundo del ser.

Cada uno de nosotros, en nuestro día a día, puede ser un templario moderno, enfrentando con dignidad las pruebas que la vida nos presenta, portando nuestra cruz con honor y luchando no solo por nosotros mismos, sino por el bien mayor.


+ Preguntas frecuentes

¿Qué significa realmente «Templarios: La batalla eterna del alma»?

Se refiere a la constante lucha interna que los templarios enfrentaban para mantener sus principios y su pureza espiritual.


¿Por qué era importante la cruz para los templarios?

La cruz simbolizaba su fe, sacrificio y la misión divina que guiaba cada uno de sus actos.


¿Cómo se refleja hoy en día la lucha espiritual de los templarios?

A través de la búsqueda constante de valores auténticos en un mundo materialista y el esfuerzo por mantener la integridad personal.









viernes, 28 de marzo de 2025

DIALOGOS JUDIO CRISTIANOS

A lo largo de más de dos mil años, judíos y cristianos han vivido momentos de cercanía y ruptura, de colaboración profunda y dolorosa división. Sin embargo, en medio de esta historia compleja, hay un legado compartido que sigue vivo: la fe en un Dios único, la raíz común de las Escrituras, la búsqueda de justicia, misericordia y verdad, y el compromiso con la dignidad humana.

Hoy, el diálogo judeocristiano no solo se sostiene en el respeto, sino que ha evolucionado hacia la cooperación. En muchas comunidades, judíos y cristianos trabajan juntos por la paz, contra la pobreza, la discriminación y el antisemitismo. Las universidades, los centros interreligiosos y los foros diplomáticos han reforzado esta colaboración desde el conocimiento mutuo y la memoria histórica.

Sin embargo, los desafíos permanecen. Persisten prejuicios en algunas regiones del mundo, y la ignorancia histórica o religiosa puede reactivar viejos resentimientos. Además, el conflicto en Tierra Santa continúa siendo un punto sensible donde la fe y la política se entrelazan, poniendo a prueba la fraternidad entre los hijos de Abraham. Pero precisamente por eso, el testimonio de unidad es más urgente que nunca.

El siglo XXI ofrece una oportunidad única: mostrar al mundo que el diálogo no es debilidad, sino fortaleza. Que el reconocimiento del otro no destruye la identidad propia, sino que la enriquece. Que dos tradiciones religiosas con raíces milenarias pueden caminar juntas sin renunciar a sus convicciones.

La relación entre judíos y cristianos es hoy un símbolo de posibilidad. Un ejemplo de cómo una historia compartida, por más herida que haya estado, puede ser sanada con verdad, memoria, humildad y voluntad de encuentro. No se trata de borrar el pasado, sino de iluminar el futuro con la sabiduría que ambos pueblos han atesorado desde hace siglos.






lunes, 17 de marzo de 2025

POR QUÉ ENTIENDO EL TEMPLE COMO SINCRETICO Y NO ECUMÉNICO

Por sincretismo religioso se entiende la presunción de conciliar doctrinas o religiones diferentes, por ejemplo entre judíos, musulmanes y cristianos.

Por ecumenismo debe entenderse el movimiento que tiende a la unidad entre todas las iglesias o confesiones cristianas: católicos, ortodoxos, protestantes y anglicanos etc.

Ante estas dos definiciones, nos encontramos por un lado, la capacidad de comunicación, la teofanía de Dios… y por otro lado el Cristianismo como única y última manifestación de Dios.

El Temple, dentro de su tradición exotérica, proyectó una realidad manifiestamente sincrética; al mantener su unión con el cristianismo como base de su doctrina de la Fe... expuso también su respeto hacia otras religiones; históricamente no se puede demostrar ninguna intención de evangelización, ni hechos proselitistas… es más, el religioso católico, no tenía ningún privilegio en la Orden, ni tenia que ser necesariamente Católico, Apostólico Romano…. Tenía dispensa Papal para formar y utilizar sus propios sacerdotes… incluso sus propios cementerios separados de los católicos.

Pero... conciliar doctrinas, no quiere decir convertirse ni formar parte de ellas…







martes, 4 de marzo de 2025

EL CONCILIO DE TRENTO (1545- 1563)

El Concilio de Trento (1545-1563) fue la respuesta de la Iglesia Católica a la Reforma Protestante.

Fue convocado por el papa Paulo III y duró casi 18 años, con interrupciones. Su objetivo principal fue reafirmar la doctrina católica y reformar abusos internos.

- PUNTOS CLAVE DEL CONCILIO DE TRENTO:

1. REAFIRMACIÓN DE LA DOCTRINA CATÓLICA: Se rechazó la idea de Sola Scriptura (solo la Biblia) y se estableció que la Tradición y la Escritura tienen igual autoridad.


2. SALVACIÓN POR FE Y OBRAS: Se negó la justificación solo por la fe (Sola Fide), insistiendo en que las buenas obras también son necesarias.


3. SACRAMENTOS Y MISA: Se confirmaron los 7 sacramentos y la doctrina de la transubstanciación en la Eucaristía.


4. REFORMA DEL CLERO: Se prohibieron la venta de indulgencias y la corrupción en el sacerdocio; se exigió mejor educación en los seminarios.


5. CREACIÓN DEL ÍNDICE DE LIBROS PROHIBIDOS: Para evitar la difusión de ideas protestantes.


El concilio consolidó la Contrarreforma, fortaleciendo la Iglesia Católica y frenando el avance protestante en varios países. Fue clave para definir el catolicismo moderno.

domingo, 2 de marzo de 2025

EL DOGMA

El dogma es una verdad revelada por Dios que la Iglesia declara como infalible y que todo católico está obligado a creer. 

Estas verdades no pueden ser modificadas ni cuestionadas, ya que forman parte de la esencia de la fe católica.

CARACTERÍSTICAS DEL DOGMA:

1. REVELADO POR DIOS – Su origen está en la Sagrada Escritura o en la Tradición.

2. DEFINIDO POR LA IGLESIA – Es proclamado por el Papa ex cathedra o por un Concilio Ecuménico.

3. INMUTABLE – No puede cambiar con el tiempo ni ser revocado.

4. OBLIGATORIO PARA LOS FIELES – Negarlo es caer en herejía.


EJEMPLOS DE DOGMAS CATÓLICOS:

1. SANTÍSIMA TRINIDAD – Un solo Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

2. ENCARNACIÓN DE CRISTO – Jesucristo es Dios y hombre verdadero.

3. INMACULADA CONCEPCIÓN – María fue concebida sin pecado original.

4. ASUNCIÓN DE MARÍA – María fue llevada al cielo en cuerpo y alma.

5. INFALIBILIDAD PAPAL – El Papa no puede errar al definir una verdad de fe o moral.

6. PRESENCIA REAL DE CRISTO EN LA EUCARISTÍA – El pan y el vino consagrados son el Cuerpo y la Sangre de Cristo.


DIFERENCIA ENTRE DOGMA Y DOCTRINA 

DOGMA: Verdad absoluta, definitiva y revelada por Dios.

DOCTRINA: Enseñanza de la Iglesia que puede desarrollarse con el tiempo, pero no es infalible.

martes, 4 de febrero de 2025

EL DIEZMO

El diezmo es una práctica antigua que consiste en entregar la décima parte de los ingresos o bienes a Dios, a través de sacerdotes, templos o comunidades religiosas.

+ ORIGEN BÍBLICO DEL DIEZMO 

En el Antiguo Testamento, el diezmo era una obligación para los israelitas y se usaba para el mantenimiento del templo y los levitas.

Génesis 14:20 – Abraham entrega el diezmo a Melquisedec.

Levítico 27:30 – Dios ordena que el diezmo sea santo.

Malaquías 3:10 – “Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa…”

En el Nuevo Testamento, Jesús menciona el diezmo, pero enfatiza la justicia y la misericordia sobre la simple obligación.

Mateo 23:23 – Jesús reprende a los fariseos por diezmar sin practicar la justicia.

Corintios 9:7 – San Pablo enseña que la ofrenda debe ser voluntaria y con alegría.


+ EL DIEZMO EN LA IGLESIA 

En la Iglesia Católica, el diezmo dejó de ser una obligación estricta y fue reemplazado por la enseñanza de la contribución voluntaria.

En muchas iglesias evangélicas y protestantes, sigue siendo una práctica esencial para sostener ministerios y templos.


+ CONTROVERSIAS 

- ¿Es obligatorio? 

Algunos creen que el diezmo es parte de la Ley Mosaica y no aplica a los cristianos.


- ¿Quién lo administra?

Hay debate sobre la transparencia en el uso del dinero recaudado.


- ¿Diezmar es solo dinero?

Algunos sostienen que también se puede diezmar con tiempo y servicio a la comunidad.


Más que una carga financiera, el diezmo debe ser un acto de gratitud y generosidad, siempre con libertad y sin imposición.

EL RENACIMIENTO DEL DIÁLOGO JUDEOCRISTIANO

El renacimiento del diálogo judeocristiano en la modernidad ha sido uno de los procesos más significativos en la historia de ambas tradiciones religiosas. 

Después de siglos de tensiones, discriminación y violencia, el siglo XX marcó un punto de inflexión en la relación entre judíos y cristianos, especialmente tras el Holocausto. 

La tragedia del genocidio perpetrado por la Alemania nazi generó una profunda reflexión dentro del cristianismo sobre su papel en la construcción de prejuicios antijudíos y la necesidad de una reconciliación genuina.

Uno de los momentos clave en este proceso fue el Concilio Vaticano II, celebrado entre 1962 y 1965, donde la Iglesia Católica promulgó la declaración Nostra Aetate. En este documento, la Iglesia rechazó la acusación histórica de deicidio contra el pueblo judío y reconoció las raíces hebreas del cristianismo, llamando a una nueva era de respeto y diálogo. Este gesto marcó el inicio de una serie de esfuerzos interreligiosos que buscaban sanar las heridas del pasado.

El diálogo judeocristiano también cobró fuerza en el ámbito académico y filosófico. Teólogos como Jacques Maritain y Abraham Joshua Heschel trabajaron en la construcción de puentes entre ambas tradiciones, enfatizando la riqueza espiritual compartida y la necesidad de colaboración en la promoción de valores universales como la justicia y la dignidad humana. Paralelamente, líderes judíos y cristianos comenzaron a reunirse en congresos interreligiosos para debatir sobre el futuro de la relación entre ambas comunidades.

En la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI, varios papas continuaron fortaleciendo este acercamiento. Juan Pablo II fue el primer pontífice en visitar una sinagoga y en reconocer públicamente el sufrimiento del pueblo judío durante la Shoá. Benedicto XVI y Francisco han seguido esta línea, fomentando el respeto mutuo y la cooperación en temas sociales y éticos.

Además del ámbito religioso, el diálogo judeocristiano ha tenido repercusiones políticas y culturales. Gobiernos y organizaciones internacionales han promovido iniciativas para combatir el antisemitismo y fortalecer el entendimiento entre ambas comunidades. Museos, conmemoraciones y proyectos educativos han jugado un papel clave en la preservación de la memoria histórica y en la enseñanza de la importancia del respeto entre religiones.

El renacimiento del diálogo entre judíos y cristianos en la modernidad es un testimonio del poder de la reconciliación y el entendimiento. Aunque aún persisten desafíos, el esfuerzo por construir relaciones basadas en el respeto y la cooperación ha permitido que ambas tradiciones se reconozcan mutuamente como herederas de una historia compartida, con la misión de contribuir a un mundo más justo y fraterno.




lunes, 27 de enero de 2025

EL CONCILIO VATICANO II ,1962-1965

El siguiente concilio ecuménico fue el Concilio Vaticano II, celebrado entre 1962 y 1965 bajo el pontificado del Papa Juan XXIII y, posteriormente, del Papa Pablo VI. 



Este concilio fue un evento histórico y transformador para la Iglesia Católica, ya que se centró en la renovación y la modernización, abordando cuestiones que se habían mantenido estancadas durante siglos.

Uno de los aspectos más controversiales y revolucionarios del Concilio Vaticano II fue la apertura hacia el mundo moderno. 

El concilio rechazó la actitud de aislamiento que había caracterizado a la Iglesia en épocas anteriores, y abrazó un enfoque de diálogo interreligioso y ecumenismo, buscando una reconciliación con otras denominaciones cristianas y con religiones no cristianas. 

La declaración Nostra Aetate, por ejemplo, fue un avance importante en las relaciones con el judaísmo, el islam y otras religiones, condenando el antisemitismo y buscando una mayor comprensión y respeto mutuo.

Otro tema polémico fue la reforma litúrgica. El concilio aprobó la Sacrosanctum Concilium, que permitió la celebración de la Misa en lenguas vernáculas en lugar de solo en latín, lo que generó tanto entusiasmo como oposición en diferentes sectores de la Iglesia. Este cambio buscaba hacer que la liturgia fuera más accesible y comprensible para los fieles, pero también provocó debates sobre la preservación de las tradiciones litúrgicas.

El concilio también abordó la relación entre la Iglesia y el Estado, estableciendo que la Iglesia no debería interferir en los asuntos políticos y sociales de los gobiernos, y que el respeto por la libertad religiosa debía ser garantizado. 

El documento Dignitatis Humanae defendió el derecho de cada persona a buscar la verdad religiosa sin ser coaccionada, un avance significativo en el reconocimiento de los derechos humanos dentro de la doctrina católica.

El Concilio Vaticano II, aunque lleno de controversias y tensiones internas, logró sentar las bases para una Iglesia más abierta y comprometida con el mundo contemporáneo, aunque algunas de sus reformas siguen siendo objeto de debate dentro de la Iglesia hoy en día.



domingo, 26 de enero de 2025

EL MANIQUEÍSMO

El maniqueísmo fue una religión fundada por Manes (o Mani) en el siglo III d.C., que combina elementos del zoroastrismo, el cristianismo y el budismo. 

Se basa en una visión dualista del mundo: una eterna lucha entre el bien (representado por la luz y el espíritu) y el mal (representado por la oscuridad y la materia). 

Según esta creencia, la salvación del alma consiste en liberar la luz atrapada en el cuerpo mediante la sabiduría y la pureza moral.

El maniqueísmo influyó en diversas religiones y filosofías, pero fue perseguido como herejía tanto por el cristianismo como por el islam, llevándolo a desaparecer como movimiento organizado.


+ ESTUDIOS PATRÍSTICOS SOBRE EL MANIQUEÍSMO Y LA INFLUENCIA EN SAN AGUSTÍN  

Durante su tiempo en Cartago, San Agustín se sintió profundamente atraído por el maniqueísmo, una filosofía dualista que explicaba el mundo como una constante lucha entre las fuerzas del bien y del mal. 

Esta doctrina le proporcionó respuestas que, en ese momento, le parecían lógicas y satisfactorias sobre el origen del mal, algo que no encontraba en el cristianismo de su infancia.

El maniqueísmo lo convenció durante casi una década. Se dedicó intensamente a su estudio, creyendo que era una doctrina científica y racional que podía explicar los misterios del universo y la naturaleza humana. Sin embargo, con el tiempo, comenzó a encontrar inconsistencias en sus enseñanzas, lo que sembró dudas en su mente.

Paralelamente, Agustín comenzó a destacar como profesor de retórica, primero en Cartago y luego en otras ciudades como Roma y Milán. Su habilidad para hablar y argumentar lo convirtió en una figura respetada en los círculos académicos. Sin embargo, esta etapa también estuvo marcada por su búsqueda insaciable de reconocimiento y prestigio, lo que, según sus propias palabras en Confesiones, lo mantenía atrapado en una vida superficial y alejada de la verdad.

A pesar de su éxito académico y su aparente satisfacción con el maniqueísmo, San Agustín sentía un vacío espiritual. En esta etapa comenzó a cuestionarse sobre el propósito de su vida y la verdadera naturaleza del bien y el mal. Este conflicto interno lo llevó a distanciarse gradualmente del maniqueísmo y a explorar otras filosofías, como las enseñanzas neoplatónicas.

La etapa maniquea y su carrera temprana como profesor marcaron un periodo de búsqueda intelectual y espiritual en la vida de San Agustín. Aunque parecía estar en la cima de su éxito mundano, las dudas y el vacío existencial lo empujaban hacia una transformación más profunda que culminaría en su conversión al cristianismo.


+ EL DISTANCIAMIENTO DEL MANIQUEÍSMO 

A medida que San Agustín profundizaba en el maniqueísmo, comenzó a detectar inconsistencias en sus enseñanzas, especialmente en sus explicaciones sobre el mal y la naturaleza del universo. 

Estas dudas lo llevaron a un desencanto gradual con la doctrina que había seguido durante casi una década. La falta de respuestas satisfactorias aumentó su inquietud espiritual y lo motivó a buscar otras corrientes filosóficas y religiosas.

Un momento decisivo fue su encuentro con Fausto, un líder maniqueo al que Agustín consideraba un gran sabio. Sin embargo, la falta de profundidad intelectual en las respuestas de Fausto sobre las preguntas filosóficas de Agustín lo decepcionó profundamente, marcando el inicio de su ruptura definitiva con el maniqueísmo.

Tras distanciarse del maniqueísmo, Agustín encontró en el neoplatonismo una nueva fuente de inspiración. Las obras de Plotino y Porfirio, introducidas por Ambrosio y otros intelectuales de la época, lo ayudaron a reconciliar algunas de sus inquietudes filosóficas, como la relación entre el bien y el mal. El neoplatonismo también le permitió comprender la espiritualidad de una forma más profunda y conectar su búsqueda intelectual con su despertar espiritual.

En el año 384 d.C. , Agustín se trasladó a Milán, donde asumió el cargo de profesor de retórica. Fue allí donde conoció a San Ambrosio, obispo de la ciudad, cuya elocuencia y sabiduría tuvieron un impacto significativo en él. Ambrosio no solo le presentó una interpretación más profunda del cristianismo, sino que también lo inspiró con su ejemplo de vida virtuosa y su capacidad para explicar las Escrituras de manera filosófica.

Aunque inicialmente Agustín asistía a los sermones de Ambrosio por curiosidad intelectual, poco a poco comenzó a sentirse atraído por el cristianismo como una posible respuesta a sus preguntas más profundas.

Durante esta etapa, San Agustín vivió un intenso conflicto interno. Aunque comenzaba a ver el cristianismo como una verdad superior, seguía siendo arrastrado por sus deseos y su vida mundana. Este choque entre sus pasiones y su anhelo espiritual lo llevó a una crisis que más tarde describiría con detalle en sus Confesiones.

El distanciamiento del maniqueísmo y el descubrimiento del neoplatonismo marcaron un periodo de transición crucial en la vida de San Agustín. Este fue el preludio de su conversión definitiva al cristianismo, un proceso que requeriría tanto un despertar intelectual como un cambio radical en su vida personal.




EL TERCER CONCILIO DE CONSTANTINOPLA, 680-681 d.C.

Después del Segundo Concilio de Constantinopla en el año 553, el siguiente concilio ecuménico fue el Tercer Concilio de Constantinopla, celebrado entre los años 680 y 681. 

Este concilio fue convocado por el emperador Constantino IV para resolver la controversia teológica del monotelismo, una doctrina que sostenía que Cristo tenía dos naturalezas, divina y humana, pero una sola voluntad.

El monotelismo había surgido como un intento de reconciliar a los monofisitas con la Iglesia, pero rápidamente generó divisiones al ser considerado una herejía que comprometía la plena humanidad de Cristo. En el concilio, se reafirmó la doctrina de que Cristo tenía dos voluntades, una divina y una humana, perfectamente armonizadas, en correspondencia con sus dos naturalezas.

Más de 150 obispos participaron en las discusiones, y se apoyaron en escritos de teólogos anteriores como Máximo el Confesor, quien defendió enérgicamente la ortodoxia a pesar de haber sido brutalmente perseguido por su postura.

El concilio condenó formalmente el monotelismo y excomulgó a sus principales defensores, incluyendo al patriarca Sergio de Constantinopla y al papa Honorio I, cuya carta sobre el tema fue interpretada como favorable al monotelismo.

El Tercer Concilio de Constantinopla reafirmó la doctrina de Calcedonia y fortaleció la comprensión de Cristo como verdadero Dios y verdadero hombre, con dos naturalezas y dos voluntades.

Aunque este concilio logró resolver la controversia doctrinal, las tensiones entre las iglesias orientales y occidentales continuaron, marcando el camino hacia futuras divisiones.




EL SEGUNDO CONCILIO DE NICEA, 787d.C.

Tras el Tercer Concilio de Constantinopla, el siguiente evento ecuménico fue el Segundo Concilio de Nicea, celebrado en el año 787. 

Este concilio fue convocado por la emperatriz Irene de Bizancio y su hijo, el emperador Constantino VI, con el objetivo de resolver la crisis provocada por la iconoclasia, un movimiento que había surgido en el siglo VIII y que prohibía el uso de imágenes religiosas, considerándolas una forma de idolatría.

La iconoclasia había dividido profundamente al Imperio Bizantino, con muchos emperadores apoyando la destrucción de íconos y otros objetos religiosos, mientras que numerosos monjes, teólogos y fieles defendían su veneración como medios legítimos para honrar a Dios y a los santos. 

El concilio se reunió en la ciudad de Nicea, lugar simbólico donde se había celebrado el primer concilio ecuménico en el año 325.

Los obispos participantes, apoyados por el papa Adriano I, defendieron la veneración de imágenes, argumentando que los íconos no eran adorados en sí mismos, sino que dirigían la devoción hacia la realidad divina que representaban. 

Este razonamiento se basó en la teología de San Juan Damasceno, quien había escrito extensamente en defensa de las imágenes sagradas. Se estableció una distinción clara entre la adoración, reservada únicamente a Dios, y la veneración, permitida para los íconos.

El concilio concluyó con la condena de la iconoclasia y la restauración del uso de imágenes en la liturgia y la vida cristiana. Sin embargo, las tensiones continuaron durante décadas, y la iconoclasia resurgió brevemente en el siglo IX antes de ser eliminada definitivamente. 

Este concilio marcó un hito en la tradición cristiana al afirmar la legitimidad de las representaciones sagradas, consolidando la práctica de venerar imágenes en la Iglesia Oriental y Occidental.



EL SEGUNDO CONCILIO DE CONSTANTINOPLA, 451 s.C.

Después del Concilio de Calcedonia en el año 451, el siguiente concilio ecuménico fue el Segundo Concilio de Constantinopla, celebrado en el año 553 bajo el patrocinio del emperador Justiniano I.

Este concilio buscó resolver las tensiones persistentes que surgieron tras Calcedonia, especialmente con las Iglesias orientales que no aceptaron sus decisiones.

La principal controversia abordada fue la conocida como la cuestión de los “Tres Capítulos”. Se trataba de escritos de tres teólogos (Teodoro de Mopsuestia, Teodoreto de Ciro y Ibas de Edesa) que habían sido considerados heréticos por muchos por su conexión con el nestorianismo. Justiniano, en un esfuerzo por reconciliar a los cristianos calcedonianos y no calcedonianos, presionó a la Iglesia para que condenara estos escritos. Aunque los obispos de Occidente, incluyendo al papa Vigilio, inicialmente resistieron, finalmente se aceptó la condena de los “Tres Capítulos”.

El concilio reafirmó las conclusiones de Calcedonia sobre las dos naturalezas de Cristo, pero también trató de subrayar la unidad de su persona, en un intento por apaciguar las preocupaciones de los monofisitas. Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, las divisiones con las Iglesias ortodoxas orientales no se resolvieron y continuaron marcando la separación entre Oriente y Occidente.

Este concilio, aunque menos conocido, fue fundamental para consolidar la postura doctrinal de la Iglesia frente a las continuas tensiones teológicas y políticas del imperio. Si deseas profundizar más en los debates, en los personajes clave o generar una imagen, indícalo.



EL GRAN CONCILIO DE CALCEDONIA , 451d.C.

Tras el Concilio de Éfeso en el 431, el siguiente gran concilio ecuménico fue el Concilio de Calcedonia, celebrado en el año 451 bajo el reinado del emperador Marciano.

Este concilio fue convocado para resolver una nueva crisis teológica que surgió tras Éfeso, centrada en la naturaleza de Cristo y alimentada por las enseñanzas de Eutiques, quien defendía el monofisismo. Esta doctrina sostenía que en Cristo solo existía una naturaleza, la divina, absorbida por completo tras la encarnación, negando así su verdadera humanidad.

El concilio reunió a más de 500 obispos, convirtiéndose en uno de los más numerosos de la historia. En sus debates, se reafirmó la doctrina de que Cristo posee dos naturalezas, la divina y la humana, unidas en una sola persona sin confusión, cambio, división ni separación. Este entendimiento quedó expresado en la definición dogmática conocida como el Tomus Leonis, una carta del papa León I que fue ampliamente aceptada por los asistentes.

Además de abordar cuestiones doctrinales, el concilio tuvo un impacto significativo en la organización eclesiástica, fortaleciendo la primacía de Roma y reconociendo a Constantinopla como el segundo lugar en honor, lo que generó tensiones con Alejandría y otras sedes tradicionales. Sin embargo, el rechazo del monofisismo provocó un cisma duradero en la Iglesia, especialmente en Egipto y Siria, donde surgieron las Iglesias ortodoxas orientales, que no aceptaron las conclusiones del concilio.

El Concilio de Calcedonia marcó un momento crucial en la historia de la Iglesia, consolidando la doctrina cristológica que guiaría a la cristiandad en adelante, pero dejando divisiones que perduran hasta hoy. Si deseas profundizar en algún aspecto o generar una imagen de este evento, indícalo.

EL CONCILIO DE VIENNE - 1311

Después del Segundo Concilio de Lyon en 1274, el siguiente concilio ecuménico fue el Concilio de Vienne, convocado por el Papa Clemente V en 1311 y celebrado hasta 1312.

Este concilio tuvo lugar en un contexto de conflictos políticos, tensiones internas en la Iglesia y la creciente presión por reformas.

Uno de los temas más controvertidos fue la disolución de la Orden del Temple. 

Bajo la influencia del rey Felipe IV de Francia, quien buscaba controlar los bienes y la influencia de los templarios, el concilio examinó las acusaciones de herejía contra la orden.

Aunque no se presentó evidencia concluyente, Clemente V decidió suprimir la orden, justificándolo como una medida para preservar la unidad de la Iglesia. Los bienes de los templarios fueron transferidos a los Hospitalarios, aunque gran parte terminó bajo control secular.

El concilio también abordó otras cuestiones importantes, como las reformas en la vida eclesiástica y las órdenes religiosas. Se discutieron medidas para mejorar la formación del clero, regular la práctica de la pobreza entre los franciscanos y combatir la herejía de los begardos y beguinas, movimientos considerados peligrosos por su interpretación radical de la pobreza y la fe.

Otro tema destacado fue la preparación de una nueva cruzada, aunque nuevamente los resultados en este aspecto fueron limitados debido a la falta de recursos y apoyo político suficiente.

El Concilio de Vienne marcó un momento crucial en la historia de la Iglesia, tanto por la supresión de los templarios como por sus intentos de enfrentar los desafíos internos y externos.



domingo, 22 de diciembre de 2024

BERNARDO DE CLARAVAL

Bernardo de Fontaine, O.Cist. (Fontaine-lès-Dijon, 1090-Abadía de Claraval, 20 de agosto de 1153), conocido como Bernardo de Claraval (en francés: Bernard de Clairvaux), fue un monje cisterciense francés, abad de la abadía de Claraval.

Con él, la Orden del Císter se expandió por toda Europa y ocupó el primer plano de la influencia religiosa. Participó en los principales conflictos doctrinales de su época y se implicó en los asuntos importantes de la Iglesia. En el cisma de Anacleto II se movilizó para defender al que fue declarado verdadero papa, se opuso al racionalista Abelardo y fue el apasionado predicador de la segunda Cruzada.

Bernardo de Claraval, inicial B en un manuscrito de la Leyenda dorada (Keble MS 49, fol 162r)

Es una personalidad esencial en la historia de la Iglesia católica y la más notable de su siglo. Ejerció una gran influencia en la vida política y religiosa de Europa.

Sus contribuciones han perfilado la religiosidad cristiana, el canto gregoriano, la vida monástica y la expansión de la arquitectura gótica.

La Iglesia católica lo canonizó en 1174 y lo declaró doctor de la Iglesia en 1830.


+ Biografía

Nació en el castillo de Fontaine-lès-Dijon, en Borgoña, Francia, en el año 1090 con el nombre de pila de Bernard de Fontaine. Fue el tercero de siete hermanos. Su padre era caballero del duque de Borgoña y lo educó en la escuela clerical de Châtillon-sur-Seine. Después de la muerte de su madre, entró en la Orden del Císter.

Esta orden había sido fundada pocos años antes por Roberto de Molesmes bajo la regla de san Benito. Solo tenía un monasterio, y por la dureza de la vida que llevaban, tenía pocos miembros. Tal monasterio se encontraba cercano a su casa paterna.6 Odón, duque de Borgoña, su benefactor, contribuyó con la construcción de este primer monasterio; igualmente, le donó tierras y ganados.

Cuando a los 23 años, en el año 1113, ingresó como novicio en la Orden del Císter, le acompañaban cuatro hermanos, un tío y algunos amigos (hasta 30 personas, según otras fuentes). Previamente los había probado durante seis meses, asegurándose de su lealtad y formando un grupo muy unido.8 El convencer a tantos fue una labor ardua, especialmente a su hermano Guido, que estaba casado y tenía dos hijas, y que finalmente dejó a su familia y entró en la orden. Posteriormente entrarían en la orden su padre y su hermano menor.

El año 1115, Stephen Harding, el abad de Císter, ante el doble problema de la masiva presencia del clan de los Fontaine y el repentino hacinamiento que habían provocado en su monasterio, decidió enviar a Bernardo a fundar el monasterio de Claraval, una de las primeras fundaciones cistercienses. Fue designado abad del nuevo monasterio, puesto que desempeñó hasta el final de su vida. Fue el obispo de Chalons-sur-Marne, el filósofo Guillermo de Champeaux, quien le ordenó sacerdote y le bendijo como abad.

El inicio de Claraval fue muy duro. El régimen impuesto por Bernardo era muy austero y afectó su salud.6 Guillermo de Champeaux debió intervenir, delegado por el capítulo general del Císter, para vigilar la salud de Bernardo, suavizando la falta de alimentación y la mortificación implacable que se imponía a sí mismo. Este se vio obligado a dejar la comunidad y a trasladarse a una cabaña que le servía de enfermería y donde era atendido por unos curanderos.

A lo largo de su vida fundó 68 monasterios distribuidos por toda Europa. Los inicios fueron lentos. En los 10 primeros años solo se establecieron tres nuevas fundaciones: Tre Fontane (1118), la Fontenay (1119) y Foigny (1121). A partir de 1130 se extendieron las primeras abadías por Alemania, Inglaterra y España (Moreruela, 1132).

Filippino Lippi, Aparición de la Virgen a san Bernardo, 1486, Badia Fiorentina, Florencia.

Espiritualmente fue un místico y se le considera uno de los fundadores de la mística medieval. Tuvo una gran influencia en el desarrollo de la devoción a la Virgen María.

Bernardo fue un inspirador y organizador de las órdenes militares, creadas para acoger y defender a los peregrinos que se dirigían a Tierra Santa y para combatir el Islam. Así, tuvo gran influencia en la creación y expansión de la Orden del Temple, redactó sus estatutos e hizo reconocerla en el Concilio de Troyes, en 1128.

En 1130, el cisma del antipapa Anacleto lo apartó de la vida monástica en clausura y comenzó una intensa actividad pública en defensa de Inocencio II. Estuvo movilizado de 1130 a 1137 e hizo del abad uno de los políticos más influyentes de su tiempo.

Participó en las principales controversias religiosas de su época. Sostenía que el conocimiento de las ciencias profanas es de escaso valor, comparado con el de las ciencias sagradas. Sus sentimientos frente a los dialécticos se revelaron en los enfrentamientos que mantuvo con Gilberto de la Porré y Pedro Abelardo.

La predicación en la Iglesia medieval era esencial y Bernardo fue uno de sus grandes practicantes. Reclamado constantemente por el clero local, realizó numerosos viajes por el sur de Francia, Renania y otras regiones. También predicó las excelencias espirituales de la vida monástica y convenció a muchos para que ingresasen en la orden cisterciense. Se le conocía como "Doctor melifluo" (boca de miel), por su suavidad y dulzura.

Se desplazaba habitualmente a pie, acompañado de un monje, que hacía de secretario y escribía a su dictado durante los desplazamientos.

Bernardo predicó en el Languedoc en 1145 a los cátaros o albigenses, y fue elogiado, pero en Verfeil, cerca de Toulouse, se le abucheó. Años después de la muerte de Bernardo, en 1209, los cátaros fueron declarados herejes, y varios cistercienses se pusieron al frente de la cruzada que reprimió este movimiento.

En 1145, Eugenio III fue nombrado papa. Es el primer papa cisterciense y discípulo de Bernardo. Había coincidido con él en uno de sus viajes y le siguió desde Italia hasta Claraval. Allí pasó 10 años de vida monástica. En 1140, Bernardo lo había enviado de vuelta a Italia como abad de Tre Fontane, la 34.ª fundación de Claraval.

Su mayor y más trágica empresa fue la Segunda Cruzada, cuya predicación fue por completo obra suya. Allí apareció con toda su fuerza y con toda su debilidad su ideal religioso. Su fracaso afectó negativamente a su influencia y a su figura carismática, excepcional hasta entonces tanto con el poder religioso como con el político.

En 1153, enfermó del estómago -no retenía la comida y las piernas se le hinchaban-, quedó muy débil y murió.

Fue canonizado el 18 de enero de 1174 por el papa Alejandro III, y fue declarado Doctor de la Iglesia por Pío VIII en 1830. Su fiesta litúrgica se celebra el 20 de agosto en el aniversario de su muerte, siendo el santo patrón de Gibraltar,20 de Algeciras,2122 de los trabajadores agrícolas y del Queen’s College de Cambridge. Sus atributos iconográficos son la pluma, el libro, el perro, el dragón, la colmena y la figura de la Virgen María.





domingo, 1 de septiembre de 2024

CUESTIONARIO DE PRUEBA BÁSICA CONOCIMIENTOS TEMPLARIOS

Saludos hermanos y hermanas, les traemos con mucha dedicación un formulario para que puedan medir sus conocimientos básicos sobre los templarios, este test contiene una serie de preguntas con tres (03) opciones de respuestas, la cual te permitirá seleccionar y medir tu conocimiento sobre la orden más poderosa del medio evo, la “Orden de los Pobre Compañeros de Cristo del Templo de Salomón”.


Este cuestionario o formulario ha sido diseñado gracias a National Geographic, nosotros lo hemos incorporado a nuestro portal web con el fin de que nuestros hermanos del temple prueben y desafíen sus conocimientos templarios, espero disfruten de este material echo con mucha dedicación para todos los hermanos del temple.


PARA PODER REALIZAR NUESTRO FORMULARIO

INGRESA

AQUÍ OPCIÓN 1

AQUÍ OPCIÓN 2





sábado, 14 de octubre de 2023

Objetivos Basicos de Nuestra Orden

la Orden tienen por objeto:

Luchar contra el materialismo y ostentación, la impiedad y la tiranía que existe en el mundo.

Defender la santidad del individuo.

Afirmar la base espiritual de la existencia humana.


Ejercer, educar y fomentar el ideal templario como un estilo de vida, donde los valores y principios templarios son el eje vertical y estructural de nuestra organización, los cuales son el honor, disciplina, fraternidad, servicio, responsabilidad, compromiso con el bien común, compromiso con el cristianismo desde una actitud equilibrada, respetuosa y adaptada al mundo contemporáneo.

Es por lo tanto el deber de los caballeros prepararse y equiparse a sí mismos para sostener esas creencias fundamentales.

La misión original de la Orden es tan real hoy en día como lo fue en 1118 cuando se fundó, sólo que las circunstancias han cambiado.

Las crisis y los retos que afronta hoy en día la humanidad reclaman una cruzada tan importante como cualquiera a las que se haya enfrentado la Orden en el pasado.

La continuidad de nuestra civilización occidental, a pesar de y corrigiendo todos sus errores, es el reto de hoy en día.

En consecuencia, es necesario canalizar el trabajo y las actividades de la Orden de tal modo que sea posible entablar esa batalla ideológica que nos reta para la defensa de los valores que sostengan una sociedad construida a través de los siglos en base a la ética cristiana.



Un caballero templario entiende que hay un sólo y único Dios, una vida creada por Él, la verdad eterna y un propósito divino.»

«Un Caballero de Cristo es un soldado en todo momento, al hallarse entregado a una doble lucha:

frente a las propias tentaciones de la carne y la sangre, a la vez que frente a todas esas fuerzas espirituales del cielo.

Avanza sin temor alguno protegido por su fe, no descuida todo aquello que pueda suceder a su derecha como a su izquierda, con el pecho cubierto por la cota de malla y el alma bien equipada por su amor por Dios.

Al contar con estas dos protecciones, no teme a hombres ni a demonio alguno.»

La Blanca Milicia de hoy, mantiene toda esa tradición legada y forma de vida en la propia obra de los trabajos como en sus vidas, deben ser un ejemplo para otros y serán cuestionados por muchos, pero con un propósito que parte de la fraternidad universal cristiana teniendo como objetivo llevar a todo ser humano hacia una dignidad del espíritu.

¡Lo cierto es que después de siglos de la suspensión papal, ¡la Orden del Temple sigue muy viva, más que nunca!!

Qué mayor prueba de su lucha hoy en día que por los valores y tradiciones cristianas y su protección.







viernes, 13 de octubre de 2023

LOS COLORES SAGRADOS DEL TEMPLE

Queremos compartir un texto, donde se explica los tres colores más emblemáticos del Temple. Para ello hemos seleccionado un texto publicado en el libro “La mitología templaría”.

Deseamos que su lectura sea de vuestro agrado.

Tres fueron, por tanto las tonalidades utilizadas por el Temple: negro, blanco y rojo; en representación de la muerte, la resurrección y el triunfo, respectivamente. Del mismo modo, los dos primeros se corresponden con los colores iniciáticos fundamentales, mientra que el rojo es el símbolo de la vida eterna que, a la vez, otorga el conocimiento de todo lo sagrado y secreto. Pero hablemos de la importancia de cada uno de estos colores a continuación y su estrecha vinculación con los templarios. El estandarte negro y blanco –baussan- de los templarios está inspirado en los pilares de acceso a los templos del Antiguo Egipto, que representan a los diferentes dioses, Juana de Arco, 117 años después de la muerte de Jacques B. de Molay en la hoguera de París, no dudó en enarbolarlo al viento, para animar a los franceses durante la Guerra de los Cien Años (1327-1453) contra los ingleses.


+ EL NEGRO

El negro, como tonalidad, representa el valor simbólico de lo absoluto; es, para la psicología profunda, el color del completo inconsciente, del hundimiento en lo oscuro, de las tinieblas, del luto (el luto negro es, podríamos decir, el duelo sin esperanza), para las concepciones occidentales del mundo medieval. Para Hans Biedermann, en la alquimia, el ennegrecimiento (nigredo) de la materia primaria que se transforma en la piedra filosofal constituye el requisito previo para la ascensión futura. El negro, simbólicamente, es más a menudo entendido en su aspecto frío, negativo, asociado a las tinieblas primordiales, a la indiferencia original. Color de condenación, el negro se convierte asimismo en el color de la renuncia a la vanidad de este mundo, por lo que los mantos negros constituyen una proclamación de fe tanto en el cristianismo como en el islamismo. El mismo simbolismo refleja el famoso verso del Cantar de los Cantares: “Soy negra y sin embargo hermosa, hijas de Jerusalén”. En el arcano XIII del tarot aparece una Muerte orgullosa con su destino; se trata de una muerte iniciática, que preludia un verdadero nacimiento. Provista de una guadaña roja, está dispuesta a segar un paisaje pintado de negro; con ello, tras segar la nada, abre paso a una vida mucho más real que la anterior; porque el número 13 es la renovación. No es una casualidad, por tanto, que las vírgenes negras medievales sustituyen a las Isis, Deméter; Cibeles, a los Atón y a las Afroditas negras. El negro está relacionado con la noche; entrar en la noche es volver a lo indeterminado, donde se mezclan pesadillas y monstruos, las ideas negras. En la concepción céltica del tiempo, la noche es el comienzo de la jornada.

El negro, tonalidad que transmite pesadez, es, al mismo tiempo, un signo de limitación, melancolía, descomposición. Es el color de Saturno, que se mueve en las tinieblas. Anubis, consejero de Isis e hijo de Osiris, la divinidad egipcia con cabeza de perro y cuerpo de hombre que porta un caduceo en su mano izquierda, en su promesa de la luz, es portador de la llave que transmite todas las tonalidades, para terminar venciendo a las tinieblas después de cuarenta días de oscuridad. “El templario duerme entre los pliegues de su sayal negro, acostado sobre el eje Norte-Sur, y sueña con un Oriente vigilado por el mono de Dios, el cinocéfalo, que vela cuando todo el mundo duerme y dormita después de saludar la luz, puntualiza René Lachaud.


+ EL BLANCO

El blanco, en cambio, es lo inverso a la sombra. El color blanco constituye la unión completa de todos los colores del espectro de la luz; símbolo de la inocencia, aún no influido por el pecado, o como logro final de la persona purificada en la que se ha restablecido ese estado. Recordemos que los primitivos cristianos iban ataviados con vestidos blancos –candidus- en el momento del bautismo por inmersión; de esa misma tonalidad aparecen representadas las almas de los perdonados tras el Juicio Final. Como valor límite en la línea del horizonte, en la coloración de los puntos cardinales, el este y el oeste se representan de color blanco; los dos puntos extremos y misteriosos, donde el astro rey nace y muere cada día. El blanco actúa sobre nuestra alma con el silencio absoluto; pero no se trata de un silencio muerto, sino rico en posibilidades vivas, porque, en todo pensamiento simbólico, la muerte es la antesala de la vida, ya que todo nacimiento es un renacimiento. A tenor de ello, el blanco debemos considerarlo como una tonalidad de muerte, el color del sudario, la ausencia de color… Para Mircea Eliade, en los ritos de iniciación, el blanco es el color de la primera fase, la de la lucha contra la muerte. En su aceptación diurna, como color iniciador, el blanco se convierte en la tonalidad de la gracia, de la revelación, de la transfiguración que deslumbra; es el color de la teofanía; de ahí, la aureola de luz blanca que rodea las cabezas de todos aquellos que han conocido a Dios. También, entre los antiguos celtas, el blanco era el color reservado a la casta sacerdotal; sólo los druidas, los demás sacerdotes y el rey podían vestirse de blanco, el color más elevado para contactar con las divinidades.

En la alquimia, lo blanco (albeldo) es la representación siguiente de los negro (nigredo); porque la materia prima se encuentra en el camino que lleva a la piedra filosofal. Para René Guénon, en cuanto a ars regia, el blanco se correspondería con la primera fase iniciática, es decir, sería un lenguaje propio de la iniciación caballeresca y a ella encaminado.

El blanco es, por tanto, el color de los seres sobrenaturales, que se purifica en las llamas del espíritu. Es la tonalidad del astro mutante, de la luna brillante, cuyo reflejo de luz transmite sabiduría, recompensa y pereza. Por ello, el templario veneraba la tonalidad del blanco heráldico, evocadora de un Cristo bañado en luz cenital.


+ EL ROJO

Tonalidad que representa el fuego y la sangre, el rojo es, para muchos pueblos, el color primario, al estar más ligado a la vida. El hombre prehistórico ya supo obtenerlo en forma de óxido de hierro (almagre), y, en forma de sustancia colorante, pintaba los rostros de los difuntos, a fin de devolverles el color cálido de la sangre y de a vida. Asimismo, es el color de la ciencia, del conocimiento esotérico, aquel que está vetado a los no iniciados, y que los sabios ocultan bajo su manto. Porque el rojo transmite la idea eterna que otorga el conocimiento de las cosas secretas; se trata de un rojo matricial, al no ser lícitamente visible más que en el curso de la muerte iniciática, donde toma un valor sacramental. La sangre y lo secreto son suficientes para establecer y delimitar el campo del rojo. El caballero templario vertía sobre la tierra su sangre roja, en el combate contra los infieles, accediendo, de este modo, a la realeza iniciática. “Y obrad al final como al comienzo. La muerte es la causa de la vida y el comienzo y el final, ved negro, ved blanco, ved rojo. Es todo. Pues esta muerte es la vida eterna, tras la muerte gloriosa y perfecta”. (La nueva asamblea de los filósofos alquimistas, de Claude d’Ygé).

Para los primeros cristianos, el rojo era el color de la sangre del sacrificio de Cristo y también de los mártires, el de las llamas del Espíritu Santo en Pentecostés y el del amor fervoroso, como se desprende al ver la vestidura de Juan, el discípulo predilecto de Jesús. Precisamente en el Apocalipsis de Juan, destacamos varios apartados de interés: “…Ven, te mostraré la gran ramera que está sentada sobre las grandes aguas” (17.1); “llevome al desierto y vi una mujer sentada sobre una bestia bermeja, llena de nombres de blasfemia, la de la horripilante hidra (monstruo de siete cabezas, animal surgido del averno de color rojo escarlata lleno de blasfemias). De aquí, es fácil deducir que el rojo también se relacione tanto con el infierno como con el Diablo.

En la alquimia, según Hans Bierdemann, el rojo está relacionado con el blanco; mezclados, ambos, dan lugar a un sistema dual, simbolizando el prinicpio material azufre, el que quema. Ambas tonalidades, blanco y rojo, simbolizan la creación, según la antigua teoría de la procreación, es decir, la obtención de vida a partir de la sangre, el rojo (menstruación) y el blanco (esperma). En el rito escocés de la francmasonería, el rojo establece el sistema de altos grados, en oposición al azul, de la masonería de San Juan, caracterizada por sus tres grados (aprendiz, oficial y maestro).

Esta virtud del color rojo, sacada a la luz, invierte la polaridad del símbolo que, de hembra y nocturno, se convierte en macho y solar, coinciden Jean Chavalier y Alain Gheerbrant. A partir de esto, aparece una nueva tonalidad de rojo, consecuencia de la unión del blanco con el dorado, que nos lleva al símbolo esencial de la fuerza vital, que encarna el ardor y la belleza, la fuerza impulsiva y generosa, el eros libre y triunfante. En la antigua Roma, el rojo era el color de los generales, de la nobleza, de los patricios; los emperadores bizantinos, por ejemplo, sólo vestían de rojo, incluso se llegaron a dictar leyes que prohibían a las clases populares vestir de rojo; este color se había convertido en el símbolo del color supremo.

Más tarde, ya en la Edad Media, el rojo y el blanco fueron los dos colores consagrados a Jehovah, como Dios del amor y de la sabiduría, recuerda Fréderic Portal.

Tampoco la alquimia se libra del rojo, puesto que éste era el color de la piedra filosofal, cuyo nombre significa “la piedra que lleva el signo del sol”. El fuego celestial abrasa el corazón y purifica, igualmente la piedra de los filósofos es pura, puesto que está compuesta de los rayos concentrados del sol.