la Orden tienen por objeto:
Luchar contra el materialismo y ostentación, la impiedad y la tiranía que existe en el mundo.
Defender la santidad del individuo.
Afirmar
la base espiritual de la existencia humana.
Ejercer,
educar y fomentar el ideal templario como un estilo de vida, donde los valores
y principios templarios son el eje vertical y estructural de nuestra
organización, los cuales son el honor, disciplina, fraternidad, servicio,
responsabilidad, compromiso con el bien común, compromiso con el cristianismo
desde una actitud equilibrada, respetuosa y adaptada al mundo contemporáneo.
Es
por lo tanto el deber de los caballeros prepararse y equiparse a sí mismos para
sostener esas creencias fundamentales.
La
misión original de la Orden es tan real hoy en día como lo fue en 1118 cuando
se fundó, sólo que las circunstancias han cambiado.
Las
crisis y los retos que afronta hoy en día la humanidad reclaman una cruzada tan
importante como cualquiera a las que se haya enfrentado la Orden en el pasado.
La
continuidad de nuestra civilización occidental, a pesar de y corrigiendo todos
sus errores, es el reto de hoy en día.
En
consecuencia, es necesario canalizar el trabajo y las actividades de la Orden
de tal modo que sea posible entablar esa batalla ideológica que nos reta para
la defensa de los valores que sostengan una sociedad construida a través de los
siglos en base a la ética cristiana.
Un
caballero templario entiende que hay un sólo y único Dios, una vida creada por
Él, la verdad eterna y un propósito divino.»
«Un
Caballero de Cristo es un soldado en todo momento, al hallarse entregado a una
doble lucha:
frente
a las propias tentaciones de la carne y la sangre, a la vez que frente a todas
esas fuerzas espirituales del cielo.
Avanza
sin temor alguno protegido por su fe, no descuida todo aquello que pueda
suceder a su derecha como a su izquierda, con el pecho cubierto por la cota de
malla y el alma bien equipada por su amor por Dios.
Al
contar con estas dos protecciones, no teme a hombres ni a demonio alguno.»
La
Blanca Milicia de hoy, mantiene toda esa tradición legada y forma de vida en la
propia obra de los trabajos como en sus vidas, deben ser un ejemplo para otros
y serán cuestionados por muchos, pero con un propósito que parte de la
fraternidad universal cristiana teniendo como objetivo llevar a todo ser humano
hacia una dignidad del espíritu.
¡Lo
cierto es que después de siglos de la suspensión papal, ¡la Orden del Temple
sigue muy viva, más que nunca!!
Qué mayor prueba de su lucha hoy en día que por los valores y tradiciones cristianas y su protección.


No hay comentarios:
Publicar un comentario